Hemos visto robots en el sector de la sanidad, el comercio o la hostelería, por poner algunos mundanos ejemplos, pero la beneficencia era un tema en el que todavía no se habían atrevido a probar suerte. Hasta ahora. Tim Pryde, alumno de la Universidad de Dundee (Escocia), ha diseñado un ovalado y adorable robot que tiene como misión de vida el pedir limosna y agradecer el gesto, con un electrónico "thank you", en caso de que los acosados transeúntes accedan a echarle monedas en la ranura que presenta en su espalda. El modelo robótico (apodado Don-8r --"doneitor" por si no lo habías pillado) aún no es definitivo, pero su creador no descarta en seguir añadiéndole mejoras (su banderín, por ejemplo, fue incorporado hace poco, con objeto de llamar más la atención de las personas) para servir como compañero perfecto en diversos proyectos de caridad. Si quieres conocer a este robot, que aspira a sustituir a los amables señores (hucha y pegatina en mano) que de vez en cuando te persiguen por la calle, tienes un video del adorable Don-8r en acción esperándote tras el salto. Al menos él no te mirará con mala cara si pasas de largo...
Los iPhone (Apple) de última generación y los Android (sistema operativo de Google) «saben» dónde estamos en cada momento, guardan esos datos y, en el caso de Google, según «The Wall Street Journal», transmiten la información a gigantescos bancos de datos. Los móviles, según las investigaciones de varios expertos publicadas estos días, son pequeños espías que registran cada uno de nuestros movimientos, titular que ha agitado de nuevo el debate sobre la privacidad, sobre qué hacen los gigantes de internet con la ingente colección de huellas que dejamos a nuestro paso por el ciberespacio.
En el caso de los iPhone, Alasdair Allan y Pete Warden, dos investigadores especializados en seguridad informática, han desarrollado una aplicación —iPhone Tracker, descargable en esta web: http://petewarden.github.com/iPhoneTracker— que nos enseña gráficamente, en un mapa, nuestra ruta en el último año. Ese itinerario detallado se guarda en el teléfono, y se transmite a los ordenadores con los que se sincronice el terminal. La información puede ser irrelevante, o hasta una curiosidad divertida. De hecho, durante este fin de semana, un buen número de internautas ha utilizado la aplicación para echar un vistazo a su vida en los últimos meses. Sin embargo, también pueden ser datos «sensibles» que muchos usuarios no querrían divulgar, una mina de oro para el marketing.
Gigantesca base de datos
Después de que se conociera esta debilidad de los iPhone, otros analistas de seguridad —el conocido «hacker» Samy Kamkar y el investigador sueco Magnus Eriksson— han comprobado que algo parecido sucede con los teléfonos con sistema operativo Android. Estos móviles, líderes del mercado, registran según Eriksson las últimas cincuenta antenas de telefonía móvil y doscientas conexiones wifi. Los datos recopilados podrían terminar en una gigantesca base de datos.
El debate sobre la privacidad ha regresado, tan vivo e impertinente para los gigantes de la Red. Un senador y un congresista de EE. UU. le han pedido explicaciones a Apple. Y Google se ha visto obligado a contestar a las acusaciones: «Las informaciones de localización recogidas por Android lo son en modo de activación voluntaria de esa función por parte del usuario», afirmó un portavoz de la compañía a AFP.
Una vez aceptada la capacidad tecnológica de los «smartphones» (puede que de todos, y no solo de los dos analizados) llegan las preguntas: ¿Para qué sirven esos datos?, ¿quién los puede utilizar? La respuesta está, según los expertos, en uno de los negocios que más crece en internet, la geolocalización. En 2014 moverá cerca de 6.000 millones de euros, según la consultora Gartner. Que el móvil y sus gestores «sepan» dónde estamos, qué calles recorremos, en qué comercios compramos, se traducirá en publicidad y promociones tan personalizadas como en «Minority report».
...Y, sin embargo, esa circunstancia no inquieta a millones de inter-nautas, como prueba el éxito de aplicaciones como Foursquare o Facebook Places, en las que son los usuarios los que dicen voluntariamente dónde se encuentran cada minuto del día.